jueves, 31 de diciembre de 2009

Juan García Suárez "El Corredera" - VIII - Condenado a Garrote Vil

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Juan García Suárez 
 
"El Corredera"
Condenado a Garrote Vil
Capitulo - VIII


      En una Guía Histórico Cultural de Telde (edición impresa de 1996), se escribió un hermoso y verdadero articulo sobre la vida de éste personaje. "COMO SE FORJÓ UN MITO: JUAN GARCÍA SUÁREZ, ALIAS “EL CORREDERA”, por  Antonio María González Padrón. Revista número 8, correspondiente a 1996, en sus páginas, 56-59 y 60:

-“Yo he sido un desgraciado en esta vida. Casi no tuve tiempo de jugar. Empecé a trabajar a los 12 años, y la verdad es que no he sido tan malo como algunos creen. En todos los sitios, donde trabajé, me decían que mi conducta era buena. Desde que era un niño, tuve que ayudar a mantener a mi madre y a mis hermanos, que eran pequeños. ¡No se preocupe, Sr. Obispo, porque yo me podría confesar en una Plaza Pública!. La falta más grave que cometí fue matar a aquel hombre, pero él molestó mucho a mi familia. A pesar de todo, yo le hubiera disparado si antes no viene hacia mi con un cuchillo en la mano. Me cerró el paso y no tuve más remedio que defenderme. Del otro pobre, me da mucha pena, porque era un buen hombre y no había hecho daño a nadie. Yo a todos ¡les pido perdón! y ¡también! Perdono a todos, hasta el guarda jurado que fue un buen amigo y que estoy seguro que no quiso dispararme. Lo que pasó, es que se puso nervioso porque sabía que yo tenía una pistola y no supe lo que hacía.

Juan había terminado el tema de su vida, y sin pensarlo, había hecho una confesión grandiosa, humana y eterna. Estaba inspirado en la caridad, en la unión entre todos, en el amor a sus semejantes. Los presentes estabamos conociendo de cerca de un gran hombre. Unos lloraron; otros, sollozaron y los demás miraban emocionados al “Corredera”.

Pasaba el tiempo y Alfonso Gómez Serrano, el Capellán de la Cárcel, insinuó a Juan que quería hablar a solas con él. Después de comunicarselo al Obispo, salieron todos de la capilla y se fueron a la sala donde estaba el Juez, el Jefe de la Guardia Civil, el Secretario de la Causa, el Director de la Prisión (en funciones), que era el administrador D, Ramón López Moya, y otros funcionarios.

Quedaron solos Juan y el Capellán, y aquel accedió a confesarse, aunque dijo que ya lo había hecho. Realmente, aquella conversación íntima duró mucho tiempo y desde el pasillo se podía observar que los dos estaban, simplemente dialogando.

Mientras esto ocurría, se oyó el motor de un coche que se acercaba a la puerta principal de la prisión. Alguien dijo: “hombre, ¡que alegría si vinieran a decirnos que se ha concedido el indulto! ¡la juerga que ibamos a organizar sobre la marcha!".  El automóvil aparcó y se comprobó que era la ambulancia municipal. De ella bajó un hombre con uniforme azul. En su interior traía un sencillo ataúd, pintado de color marrón oscuro.

Terminada la confesión, el Capellán se dirigió al Obispo:
-    ¿Podemos rezar el rosario?.
-    Mejor sea durante la Misa.
-    Señor Obispo, yo creo que es preferible ahora, porque de esa forma mantendremos más entretenido a Juan.
-    Me parece muy bien.

Se decidió, pues, rezar el rosario, a cuyo acto asistieron casi todos los que estaban en la sala.

Mientras esto ocurría, fueron llamados dos funcionarios para que se acercaran a la ambulancia y ayudaran a bajar el ataúd.
La caja fue introducida en el recinto y llevada al lugar opuesto  al que había elegido el verdugo, Bernardo Sánchez Bascullana, para instalar el garrote.

No había acabado aún el Rosario, cuando entró el Sargento de la Guardia Civil, con la cara desencajada.

-    ¡Por favor!, distraigan al hermano de Juan, porque el verdugo tiene que pasar para preparar el aparato.
-    No se preocupe, que pase rápido y vaya más allá.

El Sargento de la Guardia Civil, conocido por Juanito, era de Telde y amigo de Juan, desde la infancia. Denotó gran excitación durante toda la noche y tenía los ojos hinchados y llorosos.

Durante el transcurso de la Misa, el Obispo, con voz quebrada por la emoción, dijo: “Querido Juan, ¿Jesucristo tampoco quiso morir en una cama; a él lo azotaron,…! Y, sin embargo, supo perdonar a todos sus enemigos!".

El Obispo seguía hablando, mientras sus lagrimas corrían por sus mejillas.

-    Y tu, ¡querido amigo!, también has sabido perdonar a todos tus enemigos y tener un corazón muy grande y la suerte de conocer tu hora, de estar muy pronto junto a tu madre.  ¡Ojalá, pudiéramos tener todos esa dicha!.

Terminada la Misa, Juan, nos acercábamos (indica el autor), ineludiblemente, al terrible momento. Juan se colocó en la antesala y aún tuvo tiempo de echar una ojeada a lo poco que le quedaba. Aún así y, totalmente lúcido, pudo decir al Obispo y a los presentes:

-    Me han considerado dirigente de masas y, sin embargo, lo único que he sido es un desgraciado.

Juan García Suárez, estaba de pié en la antesala. Eran más o menos las 6 de la mañana. El Juez Massanet, avisó que a Antonio, para que pasara a despedirse de su hermano Juan. Entró, y Juan captó enseguida lo que ocurría.
-    Antonio, portate bien, no te olvides de todos los encargos, no bebas y cuida de la familia. Sabes que la pelota de goma, que me sirvió para que entrara en juego la mano mala, se la das a “Kimbo”, el boxeador, que fue el que me la regaló. La otra pelota, D. Conrado, se la doy al funcionario que usted sabe. De las jaulas que tengo, una se la das a tía Lola; y busca un calandria para la otra y se lo traes a D. Conrado, que siempre se portó muy bien conmigo.

Y así continuó repartiendo sus escasos bienes, pero de un valor sentimental incalculable.

Empezó a sacar todo de sus bolsillos y le dijo a Antonio: “para que veas que tu hermano se acuerda de ti: toma la fosforera, la pipa, y el pañuelo y la chaqueta…y mirando para sus pies, añadió: quítate esos zapatos, yo te doy estos que están nuevos; es una pena que sólo sirva para una caja de muerto”.

Seguidamente, y tras seguir inmóvil con su mirada, los pasos de Antonio que ya tenía que marchar, el cual no miró hacia atrás, Juan procedió con los agradecimientos a todos los allí presentes, incluido su abogado.

El Corredera”, salió de la capilla y se dirigió por  el pasillo de las oficinas hacia el Cuerpo de la Guardia Civil y, al llegar a éste, saludó con la mano a los guardias que se encontraban allí.  Algunos profundamente apenados, se escondían para no cruzarse con  la mirada sonriente de Juan. Mientras, el Sargento Juanito, lloraba amargamente detrás de una puerta y no tuvo fuerzas para asomarse y despedir a su paisano y amigo.

Al llegar a la esquina de pasillo, se detuvo el cortejo y alguien dijo:
-    Faltan las esposas!.
-    Sí, manifestó Juan, pónganme las esposas porque yo he leído que cuando a uno le aprietan el cuello, se echa manos para impedirlo.

Un funcionario procedió a colocárselas.

El verdugo aún no había terminado de preparar el aparato. Aunque segundos después, tuvo que pasar, con la mirada baja, junto a su víctima, portando el maletín que contenía el terrible garrote

Llegados al patíbulo, Juan García se hallaba de pié, erguido, con el pecho hacia fuera, y la constante sonrisa en sus labios. Cuando se acercaban al lugar de la ejecución, el  funcionario Antonio Caro, se desmayó, mientras los demás, lentamente, siguieron el camino.
Poco después, se invitó a Juan para que tomara asiento en la banqueta, y él, volviéndose para el capellán, dijo:
-    ¡Un momento, aún falta una cosa!. ¡Yo he perdonado a todos y he pedido perdón!. ¡Me falta perdonar al que me aprieta! Y dirigió su mirada hacer Bernardo, el verdugo de Sevilla.

Se sentó en la banqueta y colocó su cabeza junto al palo. El verdugo trató de colocar el collarín alrededor de la garganta y al comprobar que no encajaba dijo: Traiganme un par de mantas, para que sirvan de calzo.

Juan García “El Corredera”, había inclinado su cabeza. Su corazón continuó latiendo unos diez minutos más. Su rostro quedó totalmente  amoratado. Poco a poco y una vez certificada su defunción por el Dr. Rosas Surich, se procedió a quitarlo del poste y colocarlo en el suelo, donde su cadáver fue envuelto en mantas.

El médico militar, como pensando en voz alta, dijo:
-    ¡Coño!, vine convencido de asistir a la ejecución de un asesino y he visto morir a un gran hombre.

En ese momento se recibió una orden para que no fuera enterrado en Telde, como había sido su voluntad, la que con esto, no se respetó, ni tampoco en Cementerio de Las Palmas, sino en el Cementerio de Tafira, y esa orden no partió del Ejercito.

Llegados al Cementerio, pasado unos minutos, llegó un coche de matricula E.T. con el Juez acompañado del secretario.
-    ¿Qué pasa?, preguntó Massanet.
-    Por lo visto  no hay nicho disponible y lo quieren enterrar en una fosa común.
-    Háblate con el sepulturero y dile que busque un nicho como sea y lo pagamos a medias tú y yo. Ten en cuenta que no puede figurar a mi nombre.

Pedro, el sepulturero de Tafira, contestó que no quedaban nichos porque todavía no se habían terminado los nuevos.

En la pequeña oficina, examinó Pedro el libro registro y dijo: “aquí hay uno vacío, y como no lo han pagado, está libre”.





CONTINUARÁ





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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Juan García Suárez "El Corredera" Capitulo X

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      He descubierto, en Youtube, un docu-drama que por lo visto dieron en la Televisón Autonómica Canaria sobre la vida de "El Corredera".  Me lo he pensado muy mucho antes de colgarlo en el blog pues es horrendo el resultado obtenido.  Me extraña muchisimo que fuese realizado para la televisión Canaria con tan bajo presupuesto.  Ni el vestuario ni la actuación de los actores son creíbles y parece más el resultado de un video de aficionados que un programa serio de tv. Fue colgado el Youtube el 28 de mayo de 2008.

      Lo mejor es que opines por ti mismo.






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martes, 29 de diciembre de 2009

Juan García Suárez "El Corredera" - XI Entrevista a Gustavo Socorro

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El 25 de Octubre de 2009, el periodista Raúl Gorroño, publicaba el siguiente artículo en el periódico EL DÍA:


GUSTAVO SOCORRO AUTOR Y DIRECTOR DEL DOCUMENTAL "EL CORREDERA"

"Juan García fue víctima de un odio feroz que emanaba de aquel triste periodo"



RAÚL GORROÑO, S/C de Tfe.
 
      Han pasado ya cincuenta años desde la ejecución a garrote vil de Juan García Suárez, alias "El Corredera", un vecino de Telde que se convirtió en un símbolo de la lucha antifranquista en Canarias tras verse involucrado en una manifestación contra los alzados que se saldó con la muerte de una persona en su pueblo, además de negarse a alistarse en el ejército de Franco. Fue declarado prófugo y huyó a los montes de su Isla para no ser capturado.

      Gustavo Socorro, abogado canario que se entusiasmó con lo que fue descubriendo sobre este personaje, es el autor del libro "El Corredera, aquel fugitivo de leyenda" (1999), obra que ha sido llevada a la pantalla en formato documental. El filme, que se espera estrenar como muy tarde en Navidades en una cadena de televisión nacional, tras dieciocho meses de rodaje, trata de reconstruir en noventa minutos cómo fue la vida de aquella persona durante la guerra civil española y la postguerra, periodo en el que una considerable parte de la población estaba desprotegida ante los abusos de los vencedores.

      Un centenar de "actores" han intervenido en las recreaciones dramáticas de época de este docudrama, producido por Atlasley, cuyo papel protagonista recayó en el actor canario Fernando Abreu, que personifica a "El Corredera". Los escenarios para exteriores están localizados en Gran Canaria y Tenerife, aunque algunas pasajes han sido rodados en Madrid, Sevilla, Barcelona y Londres; al igual que algunos decorados que han sido reproducidos, como el Hospital de San Martín.

      El tema principal de la banda sonora de la película, que ha contado con un presupuesto de casi 300.000 euros, ha sido compuesto por el propio Gustavo Socorro, e interpretado por Nuria Fergó.

      ¿Qué le ha entusiasmado de esta persona y de su desgraciado acontecer? ¿Qué le ha llevado a escribir un libro y a realizar un documental sobre él?
      Adentrarme en las profundidades de un auténtico océano de leyendas y procurar ir construyendo dato a dato, documento a documento, testimonio a testimonio, la auténtica realidad de uno de los iconos más representativos de la lucha antifranquista no sólo en Canarias sino incluso en España.

      ¿Cuál fue el motivo de que lo condenaran?
      Algunos apuntan a un exceso de confianza de su abogado ante los militares, e incluso lo califican de ingenuidad; otros van más allá y en mi libro "El Corredera, aquel fugitivo de leyenda" apuntan incluso a la inadecuada designación del abogado, quien para algunos juristas no hizo la defensa que requerían aquellas circunstancias.

      ¿Es una víctima más del entorno que originó el franquismo en las Islas?
      El auténtico verdugo de Juan García no residía en el Palacio de El Pardo. El verdugo fáctico fue un conocido prohombre del Régimen en Gran Canaria tanto por acción como, especialmente, por omisión no haciendo aquello que estuvo en sus manos para salvar la vida de Juan.

      Este documental está basado en el libro que escribió sobre El Corredera, ¿cuáles son los principales dificultades que ha encontrado al adaptarlo al cine?
      La complejidad de una producción de estas características (localizaciones de rodaje, cuidada ambientación de época, trabajar con un amplio equipo humano y técnico, etc.) conlleva una tarea de coordinación muy exhaustiva. Por otro lado, el aspecto económico no es menos importante en una producción independiente de elevado coste e igualmente ha sido una difícil tarea adaptar un libro tan detallado en 90 minutos de metraje sin perder el rigor del relato pero imprimiendo a la película un lenguaje audiovisual ágil.

      ¿Qué quiere reflejar de este personaje, por qué lo ha recuperado del ostracismo?
      La triste historia de sus días y el convulso contexto sociopolítico en el que se desenvuelve el personaje. La historia de Juan García es reflejo de la vivida por muchas familias españolas durante una Guerra y una larga posguerra que enfrentó y dividió a todo un país.

      ¿Se ha autocensurado en algún aspecto en su trabajo escrito y en la película sobre El Corredera?
      No, en ningún caso. La independencia en mis trabajos es fundamental y ése fue el motivo por el que se dilató la publicación de mi libro: negarme a omitir, a indicación de ciertas editoriales "insensibles", determinados nombres y apellidos de prohombres del franquismo que, en mayor o menor medida, tuvieron un papel activo en la condena y ejecución de Juan García.

      ¿Qué supuso la existencia de este personaje ejecutado de forma tan brutal. Una leyenda, un símbolo de resistencia ante el franquismo, o una víctima del odio entre seres humanos?
      Sin duda un compendio de esas tres repuestas. Su perfil legendario y algo difuso todavía hoy perdura en una buena parte de la población española. El símbolo "soñado" de ese héroe que muchos han querido ver en su figura ha sido bienvenido por otros tantos como ese referente que precisa la defensa de algunos posicionamientos ideológicos. Finalmente lo que resulta más evidente es que, en buena parte, Juan fue víctima de un odio feroz e inclemente que emanaba de aquel triste período.

      ¿Cuál es el mensaje que quiere transmitir con este documental y su libro?
      Un claro alegato contra la pena de muerte, acercando al público en general, desde el rigor y evitando mitificaciones innecesarias, el drama personal de este sencillo hombre.

      ¿Qué ha sido lo más desagradable y lo más agradable de este trabajo?
      Adentrarse en ese oscuro túnel de tinieblas que aquellos años de represión significaron para una buena parte de la población española escuchando de viva voz los desgarradores testimonios de sus víctimas. Al mismo tiempo encontrarme en no pocas ocasiones con la intolerancia, los intentos de censura por silenciar una realidad convencidos de que no nos pertenece. Lo más agradable ha sido alcanzar el objetivo personal marcado, que era hacer un trabajo objetivo y documentado con más ánimo de cerrar que de abrir viejas heridas y, especialmente, por encima de todo, la satisfacción que supone el reconocimiento a mi trabajo por parte de los miles de lectores que tienen mi libro.

      ¿Hasta qué punto ha sido utilizado por unos y por otros "El Corredera". ¿Hasta dónde se ha manipulado su historia?
      Hasta el extremo en algunos de los casos de desdibujar su figura con desacierto procurando convertirlo en un perfil semejante al del "Che Guevara". La figura de Juan García no ha de reivindicarse, en modo alguno, como moneda de cambio entre vencedores y vencidos. Su recuerdo, su memoria, su sufrimiento y la injusta condena que padeció debe ser un inequívoco punto de cohesión entre los demócratas. Juan García fue un hombre de su época. Desde muy joven se afilió a la Sociedad de Trabajadores de Telde y participó activamente en movimientos obreros e incluso llegó a colaborar en acciones del partido comunista. Por el contrario, "El Corredera" posee más aristas. Este seudónimo va acompañado inequívocamente de historias jamás vividas y de sueños jamás alcanzados. De ahí Juan el hombre, Corredera la leyenda.

      ¿Cuáles son las principales novedades que aporta con respecto a lo que se ha dicho hasta ahora?
      En el libro, tal vez por mi condición de abogado, hago un detallado estudio del Consejo de Guerra llevado a cabo contra Juan García, se aportan documentos y fotografías inéditas hasta ese momento y más de medio centenar de relevantes testimonios orales; de ahí su importancia. El documental, además de estar basado en el libro, aporta los testimonios, entre otros, del célebre hispanista británico Paul Preston, el fundador del sindicato CCOO Marcelino Camacho o el escritor Alberto Vázquez Figueroa.

      ¿Qué opina la familia de "El Corredera" de sus iniciativas?
      Apoyaron desde un primer momento el hecho de que se hiciera justicia social con Juan García. Además, el testimonio personal de uno de sus hermanos, Francisco García, fue muy importante para descubrir aspectos personales y familiares de Juan y de su entorno completamente desconocidos hasta el momento de la publicación del libro.

      ¿Qué significa "El Corredera"?
      Esperanza, tal como expresa la letra de la canción que compuse para la banda sonora de la película documental, interpretada por Nuria Fergó, que comienza diciendo "arrancaste de mi llanto una esperanza".






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jueves, 24 de diciembre de 2009

sábado, 5 de diciembre de 2009

Alonso Fernández de Lugo Capitulo - I




Alonso Fernández de Lugo
Capitulo I

       Alonso Fernández de lugo nació en sanlúcar de barrameda un pueblo de la provincia de cádiz, andalucía, (España) durante el reinado de los reyes católicos. su paso por canarias significó formar parte de la historia negra del archipiélago pues con él llegó a canarias el robo, el expolio y el saqueo así como la perdida de libertad del pueblo guanche. 



El marcador "a" indica cádiz



        Se alistó en la marina española y en 1493 solicitó, a los reyes católicos, el titulo de Adelantado y el permiso para explorar y conquistar tenerife el cual le fue concedido así como el de capitán general de las costas de Africa.  un adelantado era un oficial de la Corona de Castilla que tenía competencias judiciales y gubernamentales sobre un territorio  determinado.  

      Cuenta el estudioso e historiador Núñez de la Peña:


«Conseguida esta merced por Dn. Alonso Fernández de Lugo, habló a algunos caballeros poderosos de España si querían ayudarle en la conquista, que partiría con ellos de las presas de ganado y cautivos que se hiciese y entrarían en parte según el caudal con que cada uno entrase»

      De esta forma, con promesas de regalar tierras y saqueo, conseguiría formar un gran ejercito que saldría desde cádiz para invadir y conquistar las islas de tamarán (actual gran canaria), benahoare (actual la palma)  y achinech (actual tenerife), para anexionarlas a la corona de Castilla.






      Continua Núñez de la Peña:

"... A la fama de la conquista se alistaron muchos soldados y se allegaron muchos nobles sin interés de paga y deudos suyos; y algunos que tenían parientes de los primeros conquistadores que habían ido a Lanzarote y Fuerteventura y demás islas con Bethencourt. Pasaron el general y sus capitanes y soldados a Cádiz, en donde estaban prevenidos dos navíos para el viaje.   Salieron del puerto y aportaron a la isla de Gran Canaria; y dando cuenta a las demás islas conquistadas para si le querían ayudar, algunos vinieron en su compañía con mucha voluntad de que todas las islas estuviesen de católicos y a la obediencia de los Reyes de Castilla."


«Hernando del Hoyo, paje de su Majestad, le ayudó con cantidad de dinero y hicieron escritura de compañía y otras personas. Con estos y más que el general tenía del valor de un ingenio de azúcar que en Canaria había vendido, compró bastimentos y armas, y puso cuatro banderas en Sevilla para ajuntar gente. A la fama de la conquista se alistaron muchos soldados y se allegaron muchos nobles sin interés de paga y deudos suyos; y algunos que tenían parientes de los primeros conquistadores que habían ido a Lanzarote y Fuerteventura y demás islas con Bethencourt» 
      
      Leandro Serra y Moratín, historiador canario, escribió:


«A principios de 1494 llegó a Canaria Dn. Alonso Fernández de Lugo con la mayor parte de las tropas que le habían acompañado en la conquista de la isla de La Palma, y una vez en el Real de las Palmas trató de alistar nuevos soldados a sus banderas, con objeto de pasar a Tenerife con una fuerte expedición, para lo que vendió algunos bienes que le quedaban en Galdar; y auxiliado de Lope Hernández de la Guerra, Hernando de Trujillo, Jerónimo Valdés, Andrés Suárez Gallitano, Pedro de Vergara y Solórzano del Hoyo, reunió seis compañías de infantería española con unos 600 hombres, cuatro de naturales de las otras islas conquistadas con unas 400 plazas, incluyendo los 70 canarios de la parentela de Dn. Fernando Guanarteme y ciento y pico de hombres, formando un total de 1.000 infantes y 125 jinetes, incluidos los jefes»

 «Lista la expedición y embarcados hombres, víveres, caballos y armas, en 15 bajeles se dio a la vela para Tenerife el viernes 30 de Abril a las 4 de la tarde. Al amanecer del siguiente día, 1º de Mayo de 1494, la flota española se encontraba frente a los montes de Anaga, dando fondo a las 6 de la mañana en la rada de Añaza»
       Abreu y Galindo cuenta lo siguiente:


      "... Después que fue conquistada la isla de La Palma, como está dicho, por Alonso de Lugo, luego determinó venir a Tenerife con casi mil soldados que se hallaban bien aderezados; y con ellos se embarcó y vino a la isla de Tenerife, dejando buena guarnición en La Palma, y vino a tomar puerto en Santa Cruz, tres días de mayo, año de 1494. Llamábase este puerto Añazo; y púsole nombre Santa Cruz, por haber tomado el puerto en aquel día"


    
      EL DÍA 3 DE MAYO Fernández de Lugo desembarcó en la playa de Añaza, o Añazo, justo en lo que hoy es la desembocadura del Barranco de Santos.  Alonso enterró la cruz en el suelo y tomó posesión de la isla en nombre de los Reyes Católicos. Mientras tanto, sigilosos, los guanches lo observaban todo desde lejos y vieron cómo comenzaron la construcción de un fuerte para una posible defensa muy cerca de la actual plaza de san telmo. 




      Ese dia comenzó, "oficialmente", la invasión de la isla de Achinech (Tenerife).  actualmente, los descendientes de esos extranjeros siguen conmemorando ese día 3 de mayo, como la festividad de "el día de la cruz".  A la bandera que trajeron del Reino de Castilla se la conoce actualmente como "el pendón de la conquista". un artículo muy interesante sobre "el pendón" lo publicaron en el diario "canarias 7"  y que transcribo a continuación:















La Laguna recupera el Pendón


      La Laguna sacará otra vez en procesión el pendón que en 2003 eliminó de todos sus festejos. La decisión de reincorporarlo a los actos cívicos viene dada por el error histórico de confundirlo con el Pendón de la Conquista, cuando se trata de un estandarte real, dicen los historiadores, sin connotación bélica alguna.












      El pleno del Ayuntamiento de La Laguna acordó el ocho de julio de 2004 retirar el entonces Pendón de la Conquista de todos los festejos en los que tradicionalmente salía en procesión. Dos años y cinco días después los mismos concejales que votaron la retirada de la vilipendiada y hasta odiada enseña han decidido reincorporar a los actos cívico-militares de la ciudad.
      En este tiempo los expertos han llegado a la conclusión de que el paseado Pendón de la Conquista no representa el aniquilamiento de los aborígenes guanches por el adelantado Alonso Fernández de Lugo en la vega de Aguere, sino que se trata de un estandarte histórico del Reino de Castilla que llega a la ciudad ocho años después de la conquista de Tenerife. Pero, además, el vilipendiado Pendón es una reliquia de tal relevancia histórica que la Comisión de Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife ya ha recomendado al Gobierno de Canarias su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC).
      Historiadores como Eliseo Izquierdo, presidente de la Academia Canaria de Bellas Artes y miembro del Consejo de Patrimonio de Canarias y de la Comisión de Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife, aseguran que el estandarte de La Laguna es «una reliquia que no tiene nada que ver con un acto bélico; fue bandera de la Isla y se tremolaba cada vez que se reunía el concejo de la Isla», dice Izquierda.
Ciudadanos
      La moción del grupo Popular (PP) gracias a la que el pleno municipal unánimemente devuelve el Pendón a las calles de La Laguna no sólo se hace eco de la importancia histórica de la enseña, que data del año 1505, sino también de las reclamaciones de la Asociación en Defensa de La Laguna, que preside Julio Torres, y que se constituyó justo el día que el Ayuntamiento prohibió el Pendón.

      El ahora Pendón Real saldrá en procesión cívico-militar el 27 de este mes, día en que se conmemora el 509 aniversario de la fundación de La Laguna, y en la procesión del Cristo el 14 de septiembre. El pleno ha tenido especial detalle con las alrededor de 2.000 personas que han firmado un documento reclamando que el Pendón Real esté presente «en una fiesta con representación real como el Cristo de La Laguna».

      Esas dos fechas fueron durante años objeto de protestas durante años por los grupos independentistas que rechazaban que se sacara el procesión el Pendón de la Conquista. Los importantes altercados que se producían llevaron al Ayuntamiento a no sacar el estandarte. En 2005 protestaron los que reclamaban que el Pendón siguiera saliendo en procesión. El próximo jueves se podrá comprobar si en dos años los independentistas ya no ven en el estandarte lagunero el Pendón de la Conquista.

Dos años en una vitrina
      Expuesto. El ahora Pendón Real ha estado dos años sin salir a la calle, expuesto en una vitrina en el Ayuntamiento de La Laguna.
      Escudo. En 2004 y 2005 se sacó en la procesión de San Cristóbal, el 27 de julio, y del Cristo el escudo de la ciudad
      Historia. La historia y los nostálgicos han hecho que los mismos concejales que prohibieron el Pendón ahora lo aprueben.



      Con los extrajeros venía el guanarteme Tenesor Semidán de la isla de Tamarán (Gran Canaria).  Tenesor había sido bautizado con el nombre de Fernándo de Guanarteme  y había accedido a acompañarlos para así parlamentar con los menceyes de Achinech. eso demuestra que existió un idioma común a todos los antiguos canarios. 







CONTINUARÁ









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