viernes, 23 de julio de 2010

La derrota de Horatio Nelson en Canarias 1797 - Capitulo II - Santa Cruz de Tenerife, pueblo de pescadores

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1797
LA DERROTA DE HORATIO NELSON EN CANARIAS
Santa Cruz de Tenerife,
pueblo de pescadores
Capitulo II






      Santa Cruz de Tenerife, en 1797, tenía solo 8.000 habitantes. Por esa época aún era un pueblo que vivía, mayoritariamente, de la pesca y la pobreza y la desigualdad social se hacía notar pues día a día llegaban más colonos atraídos por la riqueza de las tierras canarias. Mientras que el tinerfeño emigraba al nuevo continente en busca de riquezas, muchos colonos de España preferían acercarse a Canarias buscando hacerse rico con las tierras de cultivo existentes en las islas. Además, la isla de Tenerife ya estaba prácticamente pacificada tras rendirse, apenas 100 años antes, los últimos guanches alzados.

      Desde la ocupación española, Canarias entabló importantes relaciones económicas con Inglaterra, hasta el punto de ser considerado el Archipiélago como una “colonia sin bandera” de Gran Bretaña. 


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 Plano de Santa Cruz de Tenerife de 1700


      En Santa Cruz, poco a poco, se iban creando unos grupos sociales muy definidos: los chicharreros o pescadores que vivían en Santa Cruz, los magos, o campesinos, los peninsulares o colonos (entre ellos se contaban los militares), los extranjeros (consules etc...) y los desheredados.




-Los chicharreros o pescadores. Era la base más sólida del pueblo de Santa Cruz. Salían muy temprano a pescar y el producto de su trabajo lo vendían por las calles o en el mismo muelle.



-Los magos, o campesinos, eran aquellos que habían conseguido heredar de sus antepasados los guanches, pequeñas parcelas de terrenos y que vivían de lo que cultivaban (una parte lo vendían o practicaban el trueque y otra parte para consumo propio).


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Calle San Juan, La Orotava


-Los "peninsulares" o colonos, que llegaban y se hacían con enormes hectáreas de tierras. Pronto se "repartirían" los mejores terrenos. Ellos darían pié, poco a poco, a la denominada "aristocracia" isleña. En Tenerife fue muy conocido el caciquismo de La Orotava donde llegaron a construir enormes y bellos caserones en los que, en un afán por recordar a la "metrópolis" a algunas de esas casas llegaban a la desfachatez de ponerle el sobrenombre de "palacio" al del apellido de la familia que lo habitaba.



Casa típica canaria de la Orotava



      Esa aristocracia, que también solían ser los militares de alto grado, solían darle trabajo a los canarios. A cambio les permitían vivir de una parte de lo que recogían de sus huertas. A algunos los nombraban "capataces" y les cedían una pequeña casa dentro mismo de las tierras de cultivo para que pudiesen vigilar mejor el terreno.



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      A esta clase social el tinerfeño le tenía muchisimo respeto y hasta miedo pues, en su conciencia más profunda, los asociaban con los primeros europeos que vinieron a invadirlos y quienes habían acabado con cientos de sus antepasados y los que les robaron sus tierras. Además, los colonos utilizaban un tono despectivo con el habla que utilizaba el isleño. Los colonos hablaban como ellos, el español, pero de forma "diferente" pues pronunciaban las "s", las "j" y las "z" de manera muy marcada y eso era un rasgo que utilizaban como superioridad. Por ese motivo el canario comenzó, culturalmente, a sentirse inferior. En los campos comenzó a explotarse el cultivo de la vid, pues la demanda exterior del vino de la Malvasía fue muy fuerte, especialmente en Inglaterra, y tambien el cultivo de las pencas pues se solicitaba mucho el tinte que se extraía de la cochinilla y que era muy utilizado, especialmente, como colorante de las telas. Francia e Inglaterra demandaban mucho este cultivo.





-El "extranjero" eran quien hablaba otro idioma y solían venir a la isla a comerciar. Solían traer riquezas a la zona. Eran apreciados y bien vistos. Muchos se quedaban a vivir en la isla. Un ejemplo bien claro fueron los ingleses y franceses.



Casas cueva a la salida de Santa Cruz,
carretera hacia el barrio de San Andrés.


-El desheredado era quien no tenía terrenos y malvivían en las ciudades trabajando de cualquier cosa. Un ejemplo es la siguiente foto, data de 1900 en la Laguna, doscientos años más tarde y aún la pobreza y misería mantenían vivas las llagas del colonialismo. En ella podemos ver cómo un canario se aparta al paso del señor, bien vestido y a caballo.



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La Laguna


      Pero, lo importante para España, es que en las colonias se respiraba tranquilidad y para mantener esa tranquilidad el gobierno central mantenía una pequeña tropa, repartida en varias pequeñas fortificaciones a lo largo y ancho de toda la costa de las principales islas.





      Su puerto era el principal puerto comercial de toda la colonia del Archipiélago Canario con categoría para comerciar con las otras colonias americanas. También era la única plaza fuerte de las islas y la sede de las administraciones de Hacienda y Correos y era la ciudad donde vivían los comandantes generales así como los consulados de varios países europeos por ello no es de extrañar que fuera muy concurrido por las principales potencias navieras europeas y donde los grandes comerciantes venían a adquirir las riquezas traídas por los buques mercantes de América así como el floreciente mercado del vino de Malvasía y del tinte de la cochinilla.



Maqueta a escala del antiguo puerto de Santa Cruz de Tenerife (1797).
Original en el Cuartel Museo de Almeida


      Este puerto de la isla, que siempre fue muy codiciado por piratas y corsarios, era protegida por pequeñas fortificaciones bien armadas de cañones y con una pequeña guarnición militar protegían tanto a los barcos fondeados como a la población de la ciudad. En Santa Cruz de Tenerife esta pequeña guarnición se limitaba a 600 hombres, lo justo para repeler cualquier ataque pirata pero insuficiente para contener una invasión en toda regla como la que se les venía encima. El tráfico mercantil y comercial estaba siendo amenazado por los planes expansionistas de la corona inglesa.




CONTINUARÁ






Nota: Por no existir fotos en la época narrada, la gran mayoría de las utilizadas en este capítulo son de finales de 1800 y principios de 1900.
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jueves, 22 de julio de 2010

La derrota de Horatio Nelson en Canarias 1797 - Capitulo III - Antonio Gutiérrez

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1797
LA DERROTA DE HORATIO NELSON EN CANARIAS
Antonio Gutiérrez de Otero y Santayana,
Capitulo III

       Al mando de la defensa de la isla se encontraba el comandante general Antonio Gutiérrez de Otero y Santayana (1729-1799), nacido en Aranda del duero, Burgos (Castilla la Vieja), el 8 de Mayo de 1729.


       De padre militar, Antonio Gutiérrez ingresó de cadete en el ejército español a los siete años de edad. Años más tarde fue elegido para suceder al Marqués de Branciforte en la Comandancia General de las colonias Canarias.


       Siendo Comandante de la isla de Menorca, y con 51 años al servicio de su Majestad, solicitó ser Mariscal de Campo, pero para obtener dicho título tuvo que justificar haber participado en la guerra de Italia en las últimas campañas de Felipe V, como teniente coronel que mandó la fuerza que expulsó a los ingleses de las islas Malvinas (Argentina) recuperándolas para España, en la guerra de Argel (en la que fue herido) y ayudante de Campo del general don Martín Alvarez en el bloqueo de Gibraltar. En 1782, Como general de brigada volvió a derrotar a los ingleses, esta vez a las órdenes del duque de Crillón, en la recuperación de la isla de Menorca. Pero su solicitud no sería atendida recibiendo la promesa de "tenerlo en cuenta en las próximas promociones". Este acto indignaría muchísimo a Antonio Gutiérrez pues sabía que se lo darían a alguien con más influencias en la corte.





       Tres años después, en 1791 y con cincuenta y cuatro años ya de servicio, la volvió a pedir al Sr. Conde del Campo de Alegre, añadiendo ser el gobernador de Mahón y actual encargado del mando general de las Armas del Reino de Mallorca e islas adyacentes, por la ausencia del Capitán general Conde de Cienfuentes, que se hallaba en Lisboa. También fue ignorada esa petición pero ese mismo año fue nombrado Comandante General de las Islas Canarias e inspector de sus tropas reglada y de milicia ¿tal vez como un destierro camuflado?.



       Desde Mahón, preparó, con su familia la marcha hasta Tenerife. Llegaría a Cádiz el 8 de enero de 1791, después de un penoso viaje invernal desde la ciudad de Barcelona, a bordo de la fragata Juno. Hay que hacer constar que Antonio Rodriguez era soltero, pero en los papeles de la época hacen referencia a su "familia" sin especificar quiénes eran. Algunos historiadores han propuesto que se trasladó con algún hermano o sobrino así que podrían haber sido ellos a quienes se referían con lo de "su familia".




       El día 30 de enero de 1791 llegó a la isla de Tenerife y se dió a conocer al Mariscal de Campo don José de Avellaneda, tomando posesión del mando al día siguiente.


       Antonio Gutiérrez se hundiría moralmente al ver lo que tenía asignado:




BATALLÓN DE INFANTERÍA DE CANARIAS:




- Unidad de élite muy preparada compuesta de 247 soldados profesionales.


- Cazadores provinciales compuesta de 110 hombres.


- "Milicias Canarias", de Santa Cruz, La Laguna y La Orotava, compuesta de 330 magos o campesinos muy humildes sin ninguna preparación militar. Estas milicias estaban tan mal pertrechadas que la gran mayoría tan solo usaba, como armas, palos y piedras como sus antepasados los guanches.


- Rozadores de La Laguna, compuesta por 245 hombres.


- Soldados del regimiento de La Haban y Cuba, compuestos por 60 hombres.


- Pilotos auxiliares, civiles, compuestos de 180 hombres.


- 84 cañones y 375 artilleros repartidos, de Norte a Sur de la costa de Santa Cruz, entre 17 pequeñas baterías, fuertes y castillos entre los que destacan:


- La pequeña torre de San Andrés:



 
- El castillo de Paso Alto:


Foto de 1970

- El fuerte de San Miguel:




- Las baterías de San Antonio de San Pedro y La Concepción:



Batería de San Antonio


- El castillo de San Cristóbal:


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- El castillo de San Juan:




      El general Gutiérrez emitiría su queja pero nunca recibió respuesta. Gutiérrez se sentía herido en su amor propio pues consideraba vergonzoso, para un militar con su experiencia, el destino que le habían dado.


       Una anécdota de la enfermedad de Gutiérrez fue el día de San Fermín del año 1792. El se encuentraba enfermo con un ataque de asma así que su médico le recomendó reposo por lo que se trasladó a San Miguel de Geneto, pero ese clima no le sentó nada bien y en Agosto prefirió volverse a trasladar pero ahora a la Villa de la Orotava. Desde allí certificaría el arribo de quince barcos, entre ellos el bergantín de su Majestad, "La Curiosa" con destino a Cayena y el bergantín de correos "El Quirós".
 

      Tiempo más tarde se reincorporaría nuevamente a su puesto en Santa Cruz de Tenerife.

     La salud del general fue empeorando inevitablemente y el 14 de mayo de 1799 moriría en Tenerife.  De esta forma tuvo la gran fortuna de no llegar a sentir la gran verguenza de ver cómo el Rey de España, Carlos IV, cedía su trono a Napoleón ni de sentir el gran dolor de presenciar el Levantamiento popular del 2 de Mayo de 1808 contra las tropas francesas.  Sus restos reposan en la Iglesia de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife, bajo una lápida en la que todos los años, el 25 de Julio y tras una solemne función religiosa, el Alcalde de Santa Cruz y el Teniente General Jefe del Mando de Canarias depositan una corona de laurel como homenaje y recuerdo de los tinerfeños.






CONTINUARÁ




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miércoles, 21 de julio de 2010

La derrota de Horatio Nelson - 1797 - Capitulo IV - La flota de Nelson

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1797
LA DERROTA DE HORATIO NELSON EN CANARIAS
La flota de Nelson,
Capitulo IV


       Tras la derrota española en el cabo de San Vicente, el 14 de Febrero de 1797, la escuadra vencedora de Jervis recibe la órden de dirigirse a Cádiz con el objeto de destruir la flota española allí fondeada y atacar el tráfico mercante.


José de Mazarredo

      Una vez allí se encontraron una una fuerte resistencia a cargo del comandante José de Mazarredo, que organizó una flotilla de lanchas cañoneras que hostigaron de manera sorprendente a los barcos ingleses.



Miniatura a escala de las lanchas cañoneras


      Estas lanchas consistían en pequeñas embarcaciones de pesca, menores que los navíos de guerra, pero provistos de cañones y que aprovechaban su gran movilidad para atacar por la noche. Estas pequeñas naves infringir severos daños al enemigo, lo que obligó a la fuerza bloqueadora a retirarse más aun de la costa, lo que hizo inefectivo mucho tiempo dicho bloqueo al poder escapar muchos mercantes y entrar otros tantos y obligó a Jervis a copiar el sistema español y luchar también con lanchas, ya que era inefectivo el uso de los buques.

Los franceses tambien copiaron la idea española y en el bloqueo de Brest, varios años después, crearon una flotille à l'Espagnol, que era como llamaban ellos a esta forma de combatir con lanchas y cañoneras.


Almirante John Jervis

      Impotente ante el bloqueo imposible de Cádiz, Jervis se enteró de que los buques con tesoros provenientes de América atracaban en la isla de Tenerife, Archipiélago Canario, y pensó que sería una presa más fácil que Cádiz así que mandó dos fragatas al archipiélago para explorar.




      Casualmente, a mediados de abril de 1797, avistaron una fragata de la Real Compañía de Filipinas, la Príncipe Fernándo, que partía de la bahía de Santa Cruz transportando valiosas mercancías desde Oriente.

      
A finales de Mayo se volvió a repetir la escena, siendo capturada, en la oscuridad de la noche, la corbeta francesa La Moutine por dos fragatas británicas. Gracias a estos dos apresamientos pudieron conocer bastante sobre la defensa de la isla.




      El 14 de Julio de 1797 el Almirante John Jervis autorizó definitivamente la empresa e inmediatamente el recientemente nombrado contraalmirante Nelson se hizo cargo de la misión. Ese mismo día, 14 de julio, se pondría en camino en dirección a Canarias con los siguientes navíos:

NAVIOS DE LINEA:

- El Theseus, de 74 cañones y mandado por el capitán Miller.

- El Culloden de 74 cañones mandado por el capitán Troubridge.

- El Zealous de 74 cañones mandado por el capitán Hood.

- El Leander de 50 cañones mandado por el capitán Thompson.

FRAGATAS:

- Las Seahorse de 38 cañones bajo el mando del capitán Freemantle.

- La Emerald de 36 cañones mandado por el capitán Waller.

- La Tersichore de 32 cañones mandado por el capitán Bowen.

- La Cutter Fox de 36 cañones bajo mando del teniente Gibson.

       Además llevaban una bombardera, la Rayo mandada por el teniente Crompton, que se les uniría el día 15.


       Nelson
consideraba esta empresa como "un paseo militar" por ello escribió a su esposa:


"Querida Frances,

[...] no debes esperar noticias mias próximamente pues voy a emprender un pequeño crucero [...]".


       En total 792 cañones, y 3.700 marinos de élite armados hasta los dientes se dirigian hacia la ciudad de Santa Cruz, en la isla de Tenerife.






CONTINUARÁ




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