Interesante artículo publicado el 18 de Septiembre de 2014 en el periódico Canarias7 Lanzarote Autor: Carlos Inza
Un grupo de aventureros e investigadores ultima una travesía a lo largo de las islas en una balsa al estilo de las que pudieron usar los antiguos guanches para colonizar el Archipiélago. Se trata de un proyecto cultural con el nombre de Osa Mayor, a la espera de un permiso de Capitanía Marítima.
La aventura de recorrer las islas a bordo de una balsa de 12 por 5 metros, hecha de forma artesanal, a base de troncos de ayous y hojas de palma parte de un grupo de investigadores, que con este viaje no buscan evocar el pasado marinero de los pueblos que habitaban las Canarias, y elaborar un documental que a su vez sirva como material didáctico y divulgativo.
El proyecto, que ha sido bautizado con el nombre de Travesía Osa Menor «pretende demostrar que la navegación era posible en las antiguas islas Canarias, también que los antiguos habitantes canarios tenían el suficiente dominio de la navegación para poder efectuar travesías interinsulares de modo efectivo y regular, y que sus sistemas de navegación, aunque no estuvieran desarrollados al efecto de realizar largas y duras singladuras, sí eran capaces de llevar a los tripulantes al punto elegido entre islas distantes», según explica Sergio Navío Vasseur protagonista del proyecto. Aunque no hay estudios concluyentes de que esto sea así, los impulsores quieren demostrar lo contrario.
En la aventura participará un grupo de cinco investigadores e historiadores, con conocimientos de navegación y los títulos correspondientes, y la pretensión es la de incorporar la documentación gráfica de la travesía a un futuro museo de la navegación, en Arrecife, a demás de elaborar un documental sobre la travesía.
El proyecto es financiado exclusivamente por los propios promotores de la idea, por lo que están abiertos a cualquier tipo de apoyo financiero. La aventura cuenta ya con todos los preparativos a la espera de un permiso de Capitanía Marítima.
Desde el blog Historias Canarias les deseamos una feliz travesía.
Era casi el mediodía del 22 de septiembre de 1976, seis policías nacionales, antes llamados "grises" por su traje de ese color, acudieron a la vivienda de Antonia Lorenzo en el barrio de Somosierra, en Santa Cruz de Tenerife, donde se encontraba su primo, el joven Bartolomé García Lorenzo, estudiante de 21 años e hijo de un guardia civil retirado.
Tocan a su puerta y el joven abrió. Al ver a unas seis personas de paisano con metralletas en sus manos, cerró violentamente pues el pánico se apoderó de él. Nunca hubiese pensado que eran policías de la secreta.
Al ver esta lógica reacción, la policía no se lo pensó dos veces y descargaron sus cargadores contra la frágil puerta de la vivienda. El jóven caería fulminado inmediatamente. La acción policial fue una operación conjunta de las brigadas Político-Social y de Investigación Criminal, así como de la Policía Armada.
Más de 30 impactos de bala recibió la puerta, de los que cuatro dieron de llenó en el cuerpo de Bartolomé García. Dos días después, y pese a ser intervenido quirúrgicamente, falleció. El parte médico indicó que recibió cuatro impactos de bala: “una, en el brazo; otra, en la arteria humeral, y dos, en el vientre, que le afectaron al hipocondrio, con desgarro del lóbulo del hígado como ascendente y transverso, con estallidos múltiples en la región rectoperitoneal, así como en la región epigástrica superior izquierda, que determinaron su fallecimiento“. Posteriormente la policía emitiría un escrito de disculpa por el error. La disculpa fué que buscaban a Ángel Cabrera “El Rubio”, perseguido por el secuestro del empresario gran canario Eufemiano Fuentes.
Los seis agentes que ocasionaron la muerte del joven Bartolomé García fueron procesados el 16 de octubre y separados de sus funciones. Al existir entonces el precepto del fuero policial, en virtud del cual los agentes no cumplían la prisión preventiva en cárceles, sino en dependencias policiales, los cuatro policías del Cuerpo Superior quedaron internados en la comisaría de Santa Cruz de Tenerife, y los dos de la Policía Armada, en su cuartel. Cuatro días más tarde, los agentes serían trasladados a Madrid.
Estaba de Gobernador Civil Rafael Mombiedro de la Torre, nombrado desde Madrid por Rodolfo Martín Villa, ministro de la Gobernación durante el gobierno de Adolfo Suarez Gonzalez.
En los días posteriores al homicidio se sucedieron importantes manifestaciones en Santa Cruz de Tenerife en repulsa por el asesinato del compañero Bartolomé García. En febrero de 1982, la Audiencia de Tenerife condenó a los agentes y el Tribunal Supremo ratificó esa sentencia a finales de ese año. Pero el 28 de enero de 1986, la Audiencia de Tenerife, mediante un auto, declaró extinguidas las responsabilidades de los policías en el homicidio de Bartolomé García.
Los seis policias hoy en día siguen en activo y han sido promocionados en distintas ocasiones. El periódico EL PAIS publicaba la siguiente noticia el 5 de Junio de 1987: "Seis policías que fueron condenados por la Audiencia de Tenerife por un delito de homicidio de un joven de 21 años en 1976, al que confundieron con Angel Cabrera, alias el Rubio, continúan hoy día en activo. La sentencia fue firme a finales de 1982, mediante resolución del Tribunal Supremo, y la justicia no consideró extinguidas las responsabilidades de los policías hasta 1986.
Los agentes -cuatro de ellos pertenecientes al extinto Cuerpo Superior de Policía, y los otros dos, a la antigua Policía Armada- han compaginado períodos de actividad con otros de suspensión de funciones. Uno de ellos ha ascendido en este período de tiempo y otro fue escolta de un ex ministro del primer Gobierno socialista, según fuentes policiales. Fuentes del Ministerio del Interior han señalado que todos ellos cumplieron la inhabilitación dictada por los tribunales de justicia.Los policías condenados por homicidio son Juan José Merino Antón, José Antonio del Arco Martín, José María Vicente Toribio, Ángel Dámaso Estrada, Juan Gregorio Valentín Oramas y Miguel Guillermo López García. Juan Merino, de 45 años, fue ascendido a subcomisario en febrero de 1981. El inspector José Antonio del Arco, de 37 años, es actualmente jefe de contravigilancia en la unidad de protección de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana y está destinado en Madrid. Vicente Toribio, inspector, de 37 años, está adscrito a la Comisaría Provincial de Zamora.
El inspector Angel Estrada de 41 años, está destinado en Madrid. Todos ellos aparecen en el escalafón policial en el puesto que les corresponde por antigüedad, y no más atrás, como sería más propio en el caso de suspensión de funciones. En esta situación, además, no se puede ascender de categoría, según fuentes policiales consultadas por este periódico.
Estos agentes fueron condenados el 15 de febrero de 1982, por la Sala Penal de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, como "autores de un delito de homicidio con la concurrencia de la circunstancia eximente incompleta del cumplimiento del deber". La Audiencia les impuso una pena de "dos años de prisión y suspensión de todo cargo público, profesión u oficio", así como a una indemnización de cuatro millones de pe setas a los herederos del muerto La defensa de la familia del muerto, representada por el letrado Antonio Daroca, había pedido 12 años de prisión y de inhabilitación profesional a los agentes juzgados.
Los sucesos juzgados por la Audiencia de Tenerife hacen mención a un suceso ocurrido en la barriada de Somosierra de esta ciudad en la madrugada del 22 de septiembre de 1976. Desde meses antes, la policía buscaba a Ángel Cabrera Batista, alias el Rubio, a quien acusaba del secuestro del conocido industrial canario Eufemiano Fuentes.
Esa madrugada, seis policías se dirigieron al domicilio de una joven llamada Antonia Lorenzo, ya que existían informaciones de que el Rubiopodía encontrarse escondido allí. Según esas informaciones, Ángel Cabrera mantenía una relación de amistad con Antonia Lorenzo.
30 impactos de bala
La acción policial fue una operación conjunta de las brigadas Social y de Investigación Criminal, así como de la Policía Armada. El operativo montado por los agentes ha sido calificado de "nefasto" por fuentes policiales. Los seis agentes se apostaron, de dos en dos, en los rellanos de la escalera y en el de la puerta del domicilio de Antonia Lorenzo. En aquel momento se encontraba en casa de Antonia su primo Bartolomé García Lorenzo, un estudiante de 21 años, quien abrió la puerta y vio a unas personas armadas. Bartolomé García cerró la puerta y en ese momento los policías hicieron fuego. En el domicilio no se encontraba el Rubio.Más de 30 impactos de bala recibió la puerta del domicilio y cuatro dieron de llenó en el cuerpo del joven Bartolomé García. Un día después, y pese a ser intervenido quirúrgicamente, Bartolomé García falleció. El parte médico indicó que recibió cuatro impactos de bala: "una, en el brazo; otra, en la arteria humeral, y dos, en el vientre, que le afectaron al hipocondrio, con desgarro del lóbulo del hígado como ascendente y transverso, con estallidos múltiples en la región rectoperitoneal, así como en la región epigástrica superior izquierda, que determinaron su fallecimiento". Desde el 2 de junio de 1976, el tabaquero Eufemiano Fuentes faltaba de su domicilio, y la policía acusaba a Ángel Cabrera de su secuestro. El enorme despliegue policial encaminado a resolver este asunto fue un completo fracaso: nunca aparecieron ni Eufemiano Fuentes -un cadáver se encontró, aunque nunca se pudo comprobar que era el del industrial- ni el Rubio.
Además, la acción policial se saldó con una muerte por error, la del joven Bartolomé, en septiembre de 1976. Un mes más tarde era un policía llamado Manuel Rey Mouriño el que caía muerto a balazos en uno de los intentos de detener a el Rubio. El caso se cerró con la condena a ocho y seis años de cárcel, respectivamente, al padre y a un hermano de Angel Cabrera por colaborar con éste. Asimismo, el Tribunal Supremo condenó a seis años y un día de inhabilitación a otro policía por estupro y violación de una hermana de el Rubio.
Los seis agentes que ocasionaron la muerte del joven Bartolomé García fueron procesados el 16 de octubre y separados de sus funciones. Al existir en aquel entonces el precepto del fuero policial, en virtud del cual los agentes no cumplían la prisión preventiva en cárceles, sino en dependencias policiales, los cuatro policías del extinto Cuerpo Superior quedaron internados en la comisaría de Santa Cruz de Tenerife, y los dos de la Policía Armada, en su cuartel.
Cuatro días más tarde, los agentes fueron trasladados a Madrid, y en el aeropuerto fueron recibidos por dos centenares de policías que mostraron así su solidaridad con los procesados. En los días posteriores al homicidio se sucedieron importantes manifestaciones en Santa Cruz de Tenerife en repulsa por la actuación policial que ocasionó la muerte del joven estudiante Bartolomé García.
Extinción de responsabilidad
En febrero de 1982, la Audiencia de Tenerife condenó a los agentes y el Tribunal Supremo ratificó esa sentencia a finales de ese año.Fuentes policiales señalaron que el inspector José Antonio del Arco pasó destinado al servicio de escolta de Ernest Lluch cuando éste accedió, en diciembre de 1982, al Ministerio de Sanidad. Del Arco permaneció en este puesto hasta el abandono de Ernest Lluch del Ministerio de Sanidad, en julio de 1986, según estas fuentes.
El 28 de enero de 1986, la Audiencia de Tenerife, mediante un auto, declaró extinguidas las responsabilidades de los agentes en el homicidio de Bartolomé García."
La Unesco califica Risco Caído como ´una cultura insular aislada excepcional
Expertos internacionales se reúnen en la Isla para poner en valor el yacimiento de Artenara, propuesto como Patrimonio Mundial
Artículo publicado en La Provincia el 30-07-2014
Autora: María Jesús Hernández
"Un valor importante a tener en cuenta sobre Risco Caído es que se trata de una cultura insular aislada excepcional, muy original". Así lo manifestó ayer el profesor Michel J. Cotte, portavoz del Icomos (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios) en el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco en las II Jornadas sobre Risco Caído, inauguradas ayer en la Casa de Colón de la capital grancanaria bajo el lema Risco Caído y los paisajes sagrados de montaña de Gran Canaria. Estrategia Unesco. Cotte, experto francés en gestión del conocimiento sobre el patrimonio de la ingeniería civil y sobre la proyección del patrimonio tecnológico antiguo en el marco de la ciencia actual, fue el encargado de abrir las jornadas organizadas por el Cabildo Insular de Gran Canaria, a través de la Consejería de Presidencia, Cultura y Nuevas Tecnologías, en la que participan expertos nacionales e internacionales, para poner en valor el yacimiento de Artenara, contribuyendo así al posicionamiento del enclave para su declaración como Patrimonio Mundial de la Unesco.
Tanto el portavoz del Icomos, la organización científica y profesional internacional que tiene la misión encomendada por la Unesco, de garantizar y evaluar la calidad y la autenticidad de los bienes relativos al patrimonio y su seguimiento, como Cipriano Marín, secretario general del Centro Unesco en Canarias y coordinador de la iniciativa Starlight asociada al organismo internacional, destacaron que el proyecto grancanario de el Risco Caído y el conjunto de valores arqueoastronómicos, arqueológicos y sagrados del entorno de Tejeda, se encuentra en sintonía con el estudio temático elaborado en 2010 por el Icomos y la organización internacional de la Astronomía de los bienes del patrimonio astronómico y arqueo-astronómico, susceptible de ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
"Mi opinión personal en este inicio del proceso de diálogo sobre este patrimonio en Gran Canaria, es que se trata de un conjunto de acontecimientos extremadamente importantes e interesantes, que van en la línea de lo que es un bien mundial. Pero ahora se está iniciando el diálogo multidisciplinar para ver que esos acontecimientos tengan relevancia y y que lo que se proponga tenga una coherencia", afirmó Michel J. Cotte que definió el yacimiento como "una civilización insular, que ha desaparecido y en la que ahora hay que ver si los elementos materiales existen, son auténticos y tienen coherencia, además del valor universal".
Marín apuntó que también se llevará a cabo un análisis comparativo de los valores del yacimiento con otros similares o complementarios en todo el mundo. "Además, a nivel de protección o valorización del bien hay que saber cual es el diálogo con su entorno natural, es decir, hay que preservar también el entorno natural en torno al bien cultural, hay una interrelación entre ambos, a la que se le da mucha importancia", indicó.
Cipriano Marín hizo hincapié en que la propuesta de Patrimonio Mundial de Risco Caído, "no es un objetivo en si misma, sino un medio más. Se trata de un patrimonio que tiene valor universal y que debe ser compartido con el resto de la humanidad y eso significa que tiene una responsabilidad, por tanto es un acto de solidaridad".
Las jornadas, que finalizarán mañana, abordará la investigación de materias como los orígenes del habla, el arte o la religión.