miércoles, 25 de agosto de 2010

Alonso Fernández de Lugo Capitulo II y último

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Alonso Fernández de Lugo
Capitulo II y último






      Añaterve, mencey de Goymar (el sur de la isla y actualmente conocido como Güimar) y Beneharo, el mencey de Anaga (al noreste de la isla)  aceptaron entrevistarse con Fernández de Lugo y conocer de cerca sus intenciones, a la vez que, tal vez, les "picara" la curiosidad de conocer nuevas culturas y a esos extraños hombres recién llegados de no se sabe donde.

      Nunca se sabrá qué propuestas y promesas fueron las que ofreció Fernández de Lugo, lo cierto es que Beneharo rompió con las negociaciones y Añaterve las mantuvo.  Los cronistas de la época escribieron que tanto Beneharo como Añaterve tenían disputas con Bencomo porque éste cobraba "impuestos" abusivos por dejar pastorear en sus tierras. Cosa muy estraña pues es sabido que toda la zona centro de la isla era de libre acceso para todos los pastores.



   Juan de Bethencourt Alfonso escribiría sobre este hecho:

«Mientras las tropas se ocupaban con febril actividad a ponerse al abrigo de un golpe de mano, dispuso el general en la misma mañana que el capitán de a caballo Gonzalo del Castillo, con 20 jinetes y 30 peones, practicara un reconocimiento hasta la vega de la laguna, de donde retornó con algún ganado que pudo apresar; a la vez que dio la comisión al ex rey de Canaria D. Fernando Guanarteme, fuera a requerir a Beneharo, mencey de Anaga, del que estaba desconfiado se le incorporara en virtud del tratado secreto que tenían; no enviando ningún recordatorio a  Añaterve  de  Güímar por haber recibido una embajada de salutación»

      En las negociaciones, el de Lugo sabía que el Mencey de TaHoro, Bencomo, era el mayor de todos sus hermanos y a quien le tenían muchísimo respeto.  Sabía que, para dominar la isla, había que acabar con él y para ello había que atravesar bastantes kilómetros hasta llegar a su menceyato (el norte de la isla). por ello comenzó a avanzar.


"... Las noticias con que volvió D. Fernando Guanarteme respecto a la actitud del mencey Beneharo no eran favorables; y por esto al siguiente día, 2 de mayo, tornó Guanarteme a dar con el mencey de Anaga y consiguió viniera al Real de Santa Cruz a celebrar una conferencia con el general Lugo,  del que resultó serían enemigos. También el mismo día había ordenado el general al capitán Martín de Alarcón, que con 60 soldados de a pie y de a caballo llevara sus exploraciones hasta descubrir el Valle de Tegeste, de donde regresó con la nueva de que no encontró ser viviente en el camino".

      De esta forma, llegó, el 4 de mayo hasta  Aguere pues sabía que allí existía un importante asentamiento guanche. Actualmente AGUERE se le conoce con el nombre de "San Cristóbal de La Laguna".




      Los guanches, recelosos por los comentarios del mencey de Anaga, se ocultaban y no se dejaban ver.  Sabian que las intenciones de los extranjeros no eran muy buenas pues ya les habían robado sus ganados y lo poco de valor que tenían.

      El enfrentamiento entre tropas españolas y campesinos y pastores guanches continuará pero en "El Mencey Bencomo".
        
      Fernández de Lugo dio el actual apodo de la ciudad de san cristóbal de la laguna, la "Ciudad de los Adelantados".

      Despues de una larga intriga familiar Fernández de Lugo fue envenenado por sus hijos para poder heredar el título de "Adelantado" y muere el 20 de mayo de 1525.  Sus restos reposan en la antigua parroquia de Nuestra Señora de los Remedios también denominada Catedral de La Laguna.



maqueta de la catedral, expuesta en "pueblochico"


      Alonso Fernández de Lugo dejaría en este mundo una gran riqueza robada a los campesinos guanches especialmente muchas tierras.  Las más conocidas fueron los terrenos de la denominada "La Punta del Hidalgo", extensos kilómetros de costa y montaña, las cuales comprendía las tierras siguientes: 

- La Laja, por debajo de la ermita. 

- El Valle de Acuijar.  

- La Porcuna. 

- Valle Seco. 

- Valle de Arodique. 

- Valle del Uchón. 

- Valle de Benjía. 

- Risco de Aramuiga.  

- Valle de Chinamada. 

- El Barranco de Acuija a Chinamada. 

- La Fajana, junto a los "Dos Hermanos" y el Tanquillo, arriba de la ermita. 

- Roque Agudo, Paso del Fraile, Cumbre de Juan Perdomo, Paso Roquete, Roque del Carnero, Lomo de Juan García, Tierras de Tane, La Cumbrecilla de las Escaleras, hacia abajo a dar al bailadero; Roque de Tonejía y Tacorontillo, Mesa de Tesegre y lajinas, que bajan Barranco de Taborno.




FIN 





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jueves, 19 de agosto de 2010

La Virgen de Adeje

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      El miércoles 18 de Agosto de 2010 el periódico tinerfeño, Diario de Avisos, publicaba una interesantísima noticia:


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La Virgen de Adeje es la Candelaria original,
según una investigación


      El escritor y periodista José Carlos Gil Marín demuestra que la talla de la Candelaria "no desapareció en 1826, sino que sigue entre nosotros”. En concreto, en la iglesia de Santa Úrsula de Adeje. Dice que ésta "no es una reproducción", sino "la imagen original de la Virgen Negra”.

¿Un ‘código Da Vinci’ en Tenerife?


      Con sus aciertos o desaciertos históricos, geográficos, religiosos y culturales, el autor de superventas Dan Brown (Estados Unidos, 1964) logró desmontar las bases del cristianismo con El código Da Vinci (Random House, 2003), una ficción que aproxima en un “auge conspiranoico” el posible paradero del Santo Grial, con una misteriosa sociedad secreta llamada el Priorato de Sión y con los Caballeros templarios. ¿Podría haber existido en Canarias un fenómeno de intriga similar? El escritor y periodista José Carlos Gil Marín (Santa Cruz de Tenerife, 1969) descifra, “desde el rigor científico-histórico”, el misterio de la “Virgen neotemplaria de La Candelaria” ubicada en la parroquia de Santa Úrsula del municipio de Adeje en su nuevo libro El enigma templario de Tenerife: la Virgen de Adeje (Cultivalibros, 2010).


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      Esta investigación desentraña y demuestra que la imagen de la  Virgen de Candelaria, que según la leyenda relatada por el religioso e historiador español  Fray Alonso de Espinosa se apareció a los aborígenes guanches a principios del siglo XV,  “curiosamente, en contra de lo que muchos creen, no desapareció en 1826, sino que sigue entre nosotros”. Así, mediante un estudio innovador, profundo y pormenorizado, José Carlos Gil Marín concluye que “una talla considerada por la Iglesia Católica facsímil de la original neotemplaria de La Candelaria”, que se custodia en la iglesia de Santa Úrsula de Adeje, en realidad “no es una reproducción, sino la imagen original de la Virgen Negra”.

      Además, cabe destacar que este doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid ha logrado descifrar y reproducir “íntegramente” en esta obra el extraño código simbólico que oculta la escultura de Adeje en su vestimenta (cuello del vestido, cinturón, extremos de las magas y pie de la túnica), de carácter “neotemplario y del siglo XIV”, un trabajo que demuestra que “las casualidades no existen sino las causalidades”.

      El investigador tinerfeño asigna a los Marqueses de Adeje la vinculación de la talla de la iglesia de Santa Úrsula con la original de Candelaria. De hecho, la Cueva de San Blas pertenecía en el siglo XIX al potentado Pedro de Ponte, “muy unido a la masonería”. Según explica Gil Marín, “la Virgen de Adeje presenta una aureola de misterio sobre su origen”, halo que ha llevado a muchos curiosos e investigadores a plantear “la posibilidad sobre si se trata o no de la verdadera Virgen de La Candelaria que encontraron los pastores guanches en las playas de Chimisay”. Este libro va más allá al atestiguar que “en 1826, el Marqués de Ponte (Patrono y Protector de la Virgen), por toda la carga simbólica de la imagen, su trascendencia histórica y el peligro que sobre ella pudiese acechar, en connivencia con los frailes dominicos y aprovechando el temporal, entró de noche y se llevó la imagen a Adeje”. De hecho, “es curiosamente, a partir de 1826 cuando se habla del facsímil de Adeje, no antes”, considerado la primera copia de la real, asegura el autor.


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 Origen neotemplario
 
       Esta obra -que estará en las librerías canarias a mediados de septiembre- constituye la continuación de una investigación que durante 15 años lleva realizando José Carlos Gil Marín acerca de la figura de la Virgen de Candelaria, y particularmente sobre “la posible presencia templaria o neotemplaria en Canarias”, argumenta, que tuvo su primera parte en la obra Tenerife y el enigma templario. Apéndice sobre el Barranco de Badajoz (2009. El autor espera editar una tercera parte (completando así una trilogía) en la que se hará pública la prueba del  Carbono 14 y unas radiografías que se le hicieron a la imagen de Adeje en los años 90, “que dicen que es del siglo XIV”.

      Basada en el “redescubrimiento medieval de Canarias, la conquista y evangelización de las Islas en los siglos XIV y XV”, esta segunda parte del El enigma templario de Tenerife no complementa sino que echa por tierra cualquier teoría anterior: la posibilidad mallorquina, la franciscana y la del eremita Fray Alonso de Bolaños, tres hipótesis que postuló Rumeu de Armas; o la leyenda de una flota templaria que enunció Rafael Alarcón así como la de que fue traída por el conquistador normando vinculado a la Orden del Temple, Jean de Bethencourt.

      Sin embargo, siguiendo “el principio de la navaja de Occam” Gil Marín ofrece una hipótesis alternativa, “la más evidente”, es decir, la portuguesa: “En 1341 sale de Lisboa la primera expedición que, con afán de conquista, redescubre las islas canarias en el siglo XIV. Una expedición comandada por Alfonso IV de Portugal, que llegó a las Islas con la influencia de los Caballeros de la Orden de Cristo, heredera de la Orden de los Templarios, que hará que una posible Virgen Negra o Virgen solar llegue a las Islas”.

      Además, según relata el escritor en esta investigación que ha empleado “todo el material habido y por haber”, “en las primeras expediciones de conquista medieval con afán de inculturación siempre se dejaba depositada una imagen para luego evangelizar en sucesivas viajes”.

      Esta conexión templaria, neotemplaria y masónica con la Iglesia Católica, que tanto puso de moda Dan Brown a principios de este siglo, “lo saben los que investigan y los que están interesados, pero al pueblo llano se le niega, de hecho, el 95% de los canarios siguen convencidos de que la Virgen de Candelaria desapareció en 1826”, sostiene José Carlos Gil, quien ha intentado con esta investigación “romper barreras y acceder a la sociedad canaria, desde el respeto”. Y es que “en la suma de todas las realidades está la verdad”, el conocimiento al alcance de todos.

 

El artículo fue firmado por Nana García.

 

 

 

 

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martes, 10 de agosto de 2010

La Atlantida, Google Ocean y Canarias

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La Atlantida, Google Ocean y Canarias


      Desde hace meses vienen apareciendo en Internet noticias diversas a partir de un artículo publicado por el periódico sensacionalista británico The Sun.



      En él afirmaban que el ingeniero aeronáutico del Reino Unido Bernie Bamford, de 38 años, aseguraba haber descubierto la Atlántida, a partir del programa gratuito Google Ocean (incluido en la versión 5 de Google Earth).

En el citado artículo se señalaba que lo que se observa en Google Ocean no puede ser una formación natural, sino que debe haber sido construida por el hombre.


      El periódico también asegura que la Atlántida, hundida hace casi 12.000 años, se encontraría en el océano Atlántico a unos 965 kilómetros al oeste de las islas Canarias y a una profundidad de unos 5,6 kilómetros.

      Si embargo, Google se ha apresurado a desmentir la noticia comentando que las líneas que se pueden observar en la fotografía son producto de los datos recibidos a través del sónar por un barco. Los datos del terreno marino se recolectan desde botes que usan sonares para tomar medidas del fondo marino y las líneas reflejan el camino del barco que tomó esos datos. En palabras textuales de un representante de Google: “El hecho de que existan puntos sin datos entre las líneas no es más que una muestra de lo poco que conocemos de los océanos del mundo“.



      Si fueramos a hacer caso a Google, todo el mapa marino estaría lleno de estas extrañas líneas, cosa que no ocurre salvo en esa zona y muy próximo al archipiélago Canario. ¿En el resto del planeta no ocurre lo mismo?
¿Un disparete sensacionalista? ¿estamos ante los restos de la Atlántida? ¿tendrá relación con el descubrimiento de 1993?mejor es que tu mismo lo compruebes y saques tus propias deducciones.







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domingo, 1 de agosto de 2010

1993 Hallazgo de un muro submarino en Canarias capitulo I

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1993 
Hallazgo de un muro submarino en Canarias 
capitulo I


      En Junio de 1993 todos los noticieros canarios, desde Radio Nacional de España hasta los principales periódicos, publicaron una noticia que alarmó a más de uno: "Hallazgo de un muro submarino en Canarias. ¿Restos de la Atlántida?". Lo curioso es que nunca más se volvió a hablar de dicha noticia.

      El siguiente y extenso artículo, del cual tomo los puntos más relevantes, fue escrito por Carmen Pérez de la Hiz y publicado en la revista Espacio y Tiempo (número 29 mes de Julio), dirigida por el prestigioso, y ya desaparecido, Jimenez del Oso.


      La Atlántida es, sin duda, el más grande y trascendente enigma de la Historia y, sobre todo, la ubicación del legendario continente que se sumergió de improviso constituyen una imponente incógnita que de vez en cuando cobra vigor cuando se descubren en los fondos marinos restos cuyo origen es difícilmente explicable.


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      Y así sucede ahora ante el hallazgo muy cerca de las costas canarias, y a escasa profundidad, de lo que parecen ser elementos de un muro de piedra que debió formar parte de una construcción. Con el sorprendente descubrimiento se ha vuelto a hablar de La Atlántida, de la que, se dice, puede ser un vestigio. El asunto es apasionante y razón suficiente para que "Espacio y Tiempo" lo someta a la inteligencia y consideración de sus lectores.

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      Recientemente salió a la luz una noticia explosiva protagonizada por la "Confederación Atlántida" cuyos miembros, en su infatigable lucha por rastrear las huellas ignoradas de su pasado histórico (que sin duda les llevarán a un encuentro con sus verdaderos orígenes, se han visto recompensados nuevamente por otro soprendente descubrimiento: los restos sumergidos de un muro. De este sensacional hallazgo me informa telefónicamente, nada más producirse, el presidente y creador de la Confedereación, D. Emiliano Bethencourt, y ante su promesa de concedernos la primicia -deferencia que agradezco enormemente-, me traslado inmediatamente a la isla de Tenerife, donde ya en su casa y junto a Félix R. Rojas y varios miembros de la Confederación Atlántida, charlamos sobre este y otros apasionantes temas. Hasta aquí la primera parte del artículo de Carmen Pérez.


Ampliación del artículo:


      Hacia el año 350 a.C., Platón escribió en sus diálogos tardíos, Timeo y Critias sobre una la existencia de una gran isla – más grande que Libia y Asia juntas – más allá de las Columnas de Heracles, actual Estrecho de Gibraltar. Esta isla ocupaba gran parte de lo que hoy conocemos como el Océano Atlántico. En los Diálogos Critias, discípulos de Sócrates narraba una historia que escuchó a su padre cuando era un niño y que éste a su vez escuchó de Solón, el gran legislador ateniense y uno de los Siete Sabios de Grecia.

      El Timeo y Critias narra el viaje que Solón, realizó a Egipto, donde oyó a los sacerdotes de Sais la historia de la isla de Atlántida. Los sacerdotes le explicaron que la historia se remontaba al principio de los tiempos, cuando los dioses reinaban sobre la tierra y se dividieron el mundo para que cada uno de ellos lo gobernase. Poseidón, el dios del mar, recibió la isla que llamó Atlántida, eligió a una mujer mortal, Clito, y comenzó una dinastía de reyes que gobernarían durante siglos. Tuvieron cinco pares de gemelos y a cada uno le dio un reino. Al mayor de ellos, Atlas le dio la ciudad que llevaba su nombre y que tendría poder sobre las otras nueve. Así, explicó, se fundó la ciudad de Atlántida, dentro del continente que lleva su mismo nombre.


      La historia, que Critias relata como verdadera, se remonta a nueve mil años antes de la época de Solón para contar como los atenienses detuvieron el avance del imperio de los atlantes y que al poco tiempo de la victoria ateniense, la isla desapareció en el mar a causa de un terremoto y una gran inundación.

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      En el Timeo, Critias habla de la Atlántida en el contexto de un debate acerca de la sociedad ideal; cuenta como llegó a enterarse de la historia y cómo fue que Solón la escuchó de los sacerdotes egipcios; refiere la ubicación y la extensión de sus dominios en el Mar Mediterráneo; la heroica victoria de los atenienses y, finalmente, como fue que el país de los atlantes se perdió en el mar. En el Critias, el relato se centra en la historia, geografía, organización y gobierno de la Atlántida, para luego comenzar a narrar cómo fue que los dioses decidieron castigar a los atlantes por su soberbia. El relato se interrumpe aquí quedando la historia sin concluir.



      Para la mayoría de los pensadores de la antigüedad se trataba de una narración verídica, de una historia basada en sucesos o acontecimientos reales, aunque el debate generado no fue más allá de sostener o negar la realidad histórica de la Atlántida.

      La precisa descripción de los textos y el hecho de que se afirme reiteradamente que se trata de una historia verdadera ha llevado a que se hayan buscado posibles ubicaciones para la isla. A pesar de ello, la mayoría de historiadores de la actualidad opinan que la Atlántida, tal y como la describe Platón, nunca existió.



CONTINUARÁ







NOTA: No hace falta indicar que las imágenes que ilustran este primer capítulo corresponden a la imaginería popular.
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