miércoles, 3 de mayo de 2017

La conquista de Tenerife











Fernández de Lugo

Dia 1 de Mayo de 1494

Alonso Fernández de Lugo  desembarcó las tropas castellanas en la playa de Añazo ( actual Santa Cruz de Tenerife) justo en lo que hoy es la desembocadura del Barranco de Santos y en el antiguo barrio del Cabo.


Llegando a Achinech


Venían 15 bergantines cargados con mil hombres, caballos y pertrechos de guerra. Venía, pletórico, de la isla de Benahoare (La Palma en español). Casi un año, 1493, le había costado someterla pero ya la había conquistado para la Corona de Castilla. Ahora le tocaba el turno a la gran isla del volcán, Achinech, (la "Gran Montaña Blanca" en español). Sabía que la tarea no sería nada fácil por la belicosidad de sus habitantes, pero ahí estaba, para intentarlo. Para conseguir su objetivo traía consigo, desde la isla de Tamarán  ("Gran Canaria" en español) a varios isleños Canarii para que le sirviesen de mediadores.

Al pairo, en espera de desembarcar

Los navíos permanecieron al pairo, listos para entrar en acción,  a media jornada. Esperarían todo el día así esperando la llegada de la noche.  Su intención era desembarcar en la oscuridad pues querían evitar cualquier ataque aborigen durante el día.

Desembarcando

LLegada la noche de ese día 1, a toda prisa llevan a tierra hombres, 150 caballos, armas, víveres y todo el material necesario para sus planes de conquista.


En las maniobras de desembarco, una nao llamada "La Garrida", propiedad de unos vecinos de Palos de Moguer (Diego y Cristóbal Garrido), encalló en los fondos rocosos de las playas de Añazo hundiendose posteriormente.

Este día uno sería el principio de 600 años de opresión española sobre Canarias.


Dia 2 de Mayo de 1494


Tras este desembarco apresurado, y ya amaneciendo, los expedicionarios castellanos se encaminan hacia el márgen derecho del actual Barranco de Santos, estableciendo el de Lugo su campamento en una zona cercana a la playa a un lado del mencionado barranco. El suministro de agua a la tropa ya no era problema ofreciendo también, este emplazamiento, la posibilidad de una rápida huida hacia los navios fondeados muy próximos al lugar donse se encontraba el campamento.


Alonso Fernández de Lugo


 Ya amanecido, Alonso enterró la cruz de la conquista en el suelo y tomó posesión de la isla en nombre de los Reyes Católicos. Mientras esto ocurría, sigilosos ojos lo observaban todo desde lejos. Los guanches, asombrados y asustados por el lujo de las armas y armaduras así como por los vistosos colores de las banderas, vieron cómo comenzaron la construcción de la "Torre de Santa Cruz  " para cuya edificación se utilizarían, junto con los materiales desembarcados, los recogidos en el suelo isleño; igualmente se excavarán trincheras, se levantarán empalizadas y todo tipo de obras destinadas a garantizar la seguridad del ejército invasor todo ello muy cerca de la actual plaza de San Telmo. El campamento estaría previsto ser finalizado en tres días, el 3 de Mayo de 1494.


Las noticias le llegaron, en pocas horas, a la cueva de Bencomo. Lo que tanto había temido se estaba produciendo: una invasión armada en su isla.

  
Con los extrajeros venía el guanarteme Tenesor Semidán de la isla de Tamarán (Gran Canaria). Guanarteme es como se denominaba a los Menceyes en la isla vecina. Tenesor había sido bautizado con el nombre de Fernándo de Guanarteme y había accedido a acompañarlos para así parlamentar con los menceyes de Achinech.  Eso demuestra que existió un idioma común a todos los antiguos canarios.

        Juan de Bethencourt Alfonso escribiría sobre este hecho:

      «Mientras las tropas se ocupaban con febril actividad a ponerse al abrigo de un golpe de mano, dispuso el general en la misma mañana que el capitán de a caballo Gonzalo del Castillo, con 20 jinetes y 30 peones, practicara un reconocimiento hasta La Vega  (actual La Laguna), de donde retornó con algún ganado que pudo apresar; a la vez que dio la comisión al ex rey de Canaria D. Fernando Guanarteme, fuera a requerir a Beneharo, mencey de Anaga, del que estaba desconfiado se le incorporara en virtud del tratado secreto que tenían; no enviando ningún recordatorio a Añaterve de Güímar por haber recibido una embajada de salutación»


Según narra Juan de Bethencourt Alfonso, existieron encuentros secretos entre los menceyes de Goymar  y Anaga con Alonso Fernández de Lugo meses atrás para preparar el recibimiento de los castellanos. Gracias a estas reuniones Alonso se enteró de las malas relaciones existentes entre los diversos menceyatos de la isla y creía que, si se ganaba el favor de la gran mayoría, le resultaría más fácil invadirAchinech. También se enteró de la existencia del Mencey MayorImobac Bencomo Mencey de Tahoro, que gobernaba con mano férrea los territorios más ricos de toda la isla y también se enteró que las relaciones que existentes entre estos menceyatos con Bencomo no eran muy buenas motivado, especialmente, por el ansia de poder y riqueza de sus hermanos. Pero también se enteró que Bencomo, era el mayor de todos sus hermanos Menceyes y a quien su pueblo le tenía muchísimo respeto.

 Añaterve

El día 2 de Mayo Añaterve, mencey de Goymar (el sur de la isla y actualmente conocido como Güimar, en español) y Beneharo, el mencey de Anaga (al noreste de la isla) aceptaron entrevistarse nuevamente con el representante de Fernández de LugoTenesor Semidán (rebautizado como Fernándo de Guanarteme) y conocer de cerca sus intenciones. A estos dos hermanos de Bencomo tal vez les "picó" la curiosidad el conocer nuevas culturas y a esos extraños hombres recién llegados de no se sabe dónde o tal vez creyeron, ingenuamente, que vendrían como amigos y no para hacer la guerra.


Mencey Beneharo

Nunca se sabrá qué propuestas y promesas fueron las que ofreció Fernández de Lugo lo cierto es que Beneharo, viendo peligrar su tierra, decidió romper con las negociaciones y con cualquier tipo de pacto y ponerse a la defensiva contra los castellanos y a favor del Mencey Bencomo, pero Añaterve las mantuvo en contra de Bencomo aunque no dió a Lugo su total apoyo y prefirió quedarse a la espera de acontecimientos no queriendo tomar iniciativa ninguna que pudiese causar daño a ningún habitante de Achinech.


 Los cronistas de la época escribieron que tanto Beneharo como Añaterve tenían disputas con Bencomo porque éste cobraba "impuestosabusivos por dejar pastorear en sus tierras. Cosa muy estraña pues es sabido que toda la zona centro de la isla era de libre acceso para todos los pastores. Por deseos de Fernández de LugoFernándo de Guanarteme habla nuevamente con el Mencey de AnagaBeneharo, y consigue convencerlo de que asista a otra entrevista en el campamento Castellano. La reunión fue muy tensa y Beneharo, ya con las ideas claras, rechazó nuevamente todo tipo de propuesta castellana. Nunca se supo ni se sabrá qué se discutió en el campamento, lo que sí nos ha llegado hasta nuestros días es que Beneharo fue claro y tajante: no entregaría su territorio a ningún extranjero. Igualmente dejó clara su sumisión a Imobac Bencomo.


Mientras una parte de los hombres se dedicaban a trabajos de fortificación, ese mismo día del 2 de mayo y sin que lo supiese BeneharoAlonso Fernández de Lugo ordenó a 60 hombres, fuertemente armados, que emprendieron una excursión barranco arriba y, por sorpresa, atacaron un pacífico poblado guanche logrando capturar, en este asalto, a 140 aborígenes entre mujeres, niños y unos pocos hombres jóvenes así como un considerable número de cabezas de ganado (cabras y ovejas).


  A los castellanos esta operación les resultó muy sencilla pues los guanches en edad de pelea se encontraban en su mayoría en las zonas de alta montaña con el resto del ganado pastando en los lugares próximos a la Gran Montaña Blanca Echeide  (Teide ). El resto de la expedición volvería al campamento base con los prisioneros e inmediatamente son embarcados en una nave ante el llanto de mujeres y niños. Alonso Fernández de Lugo ordenó que fuesen conducidos, sin tardanza, a la Gomera pues sería un regalo para su futura esposa Beatriz de Bobadilla para que los enviasen a los mercados esclavistas de España. El dinero obtenido por la venta de esos desgraciados quedaría bajo custodia de la Bobadilla  hasta que llegase Alonso a recogerlo.  Mientras que el resto de esta expedición llegaría hasta Tegeste (actualmente Tegueste) pero volvieron sin descubrir a nadie salvo algunas cabras sueltas que apresaron y se las llevaron como botín. El camino estaba despejado para invadir el norte de la isla.

      Cuenta D. Juan de Bethencourt Alfonso:

      «Mientras las tropas se ocupaban con febril actividad a ponerse al abrigo de un golpe de mano, dispuso el general en la misma mañana que el capitán de a caballo Gonzalo del Castillo, con 20 jinetes y 30 peones, practicara un reconocimiento hasta la vega de la laguna, de donde retornó con algún ganado que pudo apresar; a la vez que dio lo comisión al ex rey de Canaria D. Fernando Guanarteme, fuera a requerir a Beneharo, mencey de Anaga, del que estaba desconfiado se le incorporara en virtud del tratado secreto que tenían; no enviando ningún recordatorio a Añaterve de Güímar por haber recibido una embajada de salutación».


   "... Las noticias con que volvió D. Fernando Guanarteme respecto a la actitud del mencey Beneharo no eran favorables; y por esto al siguiente día, 2 de mayo, tornó Guanarteme a dar con el mencey de Anaga y consiguió viniera al Real de Santa Cruz a celebrar una conferencia con el general Lugo, del que resultó serían enemigos. También el mismo día había ordenado el general al capitán Martín de Alarcón, que con 60 soldados de a pie y de a caballo llevara sus exploraciones hasta descubrir el Valle de Tegeste, de donde regresó con la nueva de que no encontró ser viviente en el camino".


En las negociaciones, el de Lugo comprendió que, para dominar la isla tendría que acabar con el Mencey de Tahoro pero para ello había que atravesar bastantes kilómetros hasta llegar a su menceyato (el norte de la isla). Por ello decidió partir cuanto antes a su encuentro. Sabía que podría estar movilizando a su pueblo para una defensa y era mejor no darles tiempo a ello.


 Estado actual de "La Coronela", el pendón español que llevó Fernandez de Lugo a la isla de Achinech. 


 Dia 3 de Mayo de 1494


 Celebrando la festividad de Santa Cruz

El 3 de mayo de 1494, se celebraría en el campamento una solemne misa de "acción de gracias" y tomando posesión de la isla en nombre de los Reyes Católicos, los castellanos bautizan al lugar conocido por los guanches como "Añazo", con el nombre de "El Real de Santa Cruz".

 Preparativos para fortificarse

 De esta forma quedaría fundado el campamento base. Los castellanos ya habían ganado el tiempo suficiente como para acabar la fortificación y así prevenir cualquier posible ataque por parte de nuestros antepasados.



Construyendo una fortificación de piedra seca

El primer paso estaba dado: una fortificación construida con piedra seca a modo de defensa improvisada, justo donde se encuentra hoy en día la "Plaza de San Telmo" ya que sabía que la reacción de los guanches no se haría esperar tras el fracaso de las negociaciones. Ese mismo día 3 Alonso Fernández de Lugo, en el Real de Santa Cruz, celebraría la festividad de la Cruz, festividad que desde entonces se viene celebrando hasta hoy en día.


Dia 4 de Mayo de 1494

Tras el fracaso de las negociaciones con los menceyes opuestos a Imobac Bencomo y con la negativa del Mencey de Anaga, Beneharo, de dejar avanzar por su territorio al ejército invasor Alonso Fernández de Lugo temiendo la unificación de las fuerzas guanches, compuesta de campesinos y pastores, decidió partir personalmente al mando de un pequeño batallón de soldados de élite, en reconocimiento ofensivo hacia el mayor asentamiento aborigen de la isla, AGUERE, y que actualmente se le conoce con el nombre de "San Cristóbal de La Laguna".

Avanzando hacia Aguere

De esta forma saldría, en la mañana del 4 de mayo del Real de Santa Cruz, Alonso Fernández de Lugo al mando de un pequeño batallón muy bien armado. En su avance se dedicaron a robar todo el ganado de cabras y ovejas que veían a su paso. Eran los rebaños de los isleños que los pastores abandonaban asustados al verlos llegar.


Como el camino era muy intricado hasta llegar a Aguere decidieron acampar y pasar la noche pues tenían miedo de seguir avanzando en la oscuridad y ser atacados por los guanches al no conocer la ruta exacta. Así que, a muy pocos kms de Aguere, en lo que hoy en día se conoce como "Gracia" montaron el campamento en una zona desprovista de vegetación.


Hay que hacer notar que, en aquellos tiempos, la vegetación existente entre  Añazo  (actualmente Santa Cruz) y Aguere era extremadamente frondosa poblada de un tupido monte plagado de altos pinos, brezos, hayas, palmeras y otras especies. Desgraciadamente hoy en día sólo existe muy escasa vegetación.

Avanzando por Gracia

 Casualmente esa mañana del 4 de Mayo se encontraba en esa zona Imobac Bencomo con su hermano Tinguaro. Se había reunido con 400 guanches que estaban temerosos por los acontecimientos que tenían lugar en la costa de Añazo, lugar donde habían desembarcado los extranjeros, y le expresaban su malestar por los robos de ganado que estaban realizando los invasores. Hasta ese momento los guanches, recelosos, se habían dedicado a ocultarse y no se dejaban ver. Sabían que las intenciones de los extranjeros no eran muy buenas y más después de verles robar sus ganados y lo poco de valor que tenían.

 Imobac reunido con su pueblo

Y lo que tenía que ser ocurrió pues el Alonso e Imobac se encontraron frente a frente. Según los cronistas de la época, los castellanos se sorprendieron del encuentro y se prepararon ante posibles hostilidades de los guanches. El de Lugo se sorprendió al descubrir, por primera vez, quién era el Gran Mencey respetado y admirado por todos los guanches de la isla. Se había encontrado frente a frente con Imobac Bencomo,  un hombre de unos 72 años muy alto, robusto y moreno por el sol.  Era muy diferente al jóven que espera encontrar pero su sola presencia les cortó el aliento a los invasores.
Imobac Bencomo

 Los cronistas de la época atribuyen a Bencomo la siguiente frase:

      «Poco valor he notado en éstos que pretenden conquistar nuestra tierra, pues apenas nos vieron cuando se han alborotado y quedando de pie como helados».


 Bencomo se acercó al ejército castellano abriendo los brazos en cruz y cruzándolos sobre el pecho, en señal de paz. Tinguaro observaba a muy corta distancia. El de Lugo mandó a su encuentro a tres intérpretes, entre los que se encontraba Guillén  Castellano, otro guanche colaborador de los invasores. Guillén Castellano era el nombre que le habían puesto al ser bautizado, era un maho, aborigen perteneciente al sur de la isla de Titeroigatra  (actualmente denominada Lanzarote). Otra prueba más que demuestra que en todas las islas se hablaba el mismo leguanje.


   Imobac preguntó qué intención traía el jefe de aquella tropa al invadir su tierra; a lo que contestó Guillén Catellano  en nombre de Alonso:

      «[...] Venimos a procurar vuestra amistad y la de vuestro pueblo y a requerirles que se hagan cristianos, como lo son los de las otras islas y os sujeteis y rindais al rey de España, que os tomaría y recibiría bajo su amparo y protección y os haría muchas mercedes [...]». La tradición dice que Bencomo respondió, con una gran serenidad que sorprendió a todos, en los siguientes términos: «[...]En cuanto a la amistad les diré que ningún hombre que sea provocado por otro tendría por qué huir de ella o rechazarla, pues la libertad es un bien común; la admitirenos siempre y cuando ustedes se vayan de nuestra tierra y nos dejen en paz[...] En cuanto a lo de ser cristiano, sepan que no comprendemos qué cosa es ser cristiano, ni entendemos esa religión, pero les prometemos que nos informaremos sobre la misma y en un futuro daremos respuesta a esta petición. [...] Pero lo que ustedes nos proponen sobre sujetarnos al rey de España, les garantizo que no somos de ese parecer porque jamás me he sometido a nigún otro hombre como yo; [...]; en cuanto someterme a otro rey ..., he nacido mencey y mencey moriré ».

      Desde el 27 de noviembre de 1988 hay una placa conmemorativa por fuera de la cueva del Mencey Bencomo con la siguiente inscripción:


"Jamas me he sometido a otro hombre como yo. Libre he nacido y así viviré siempre. Mayo 1494"

 Tal vez el de Lugo se dejó llevar por la emoción y, en su deseo de atrapar al mencey Bencomo para pacificar toda la isla, decidió entrar en combate. Pero los guanches, a base de piedras y palos, consiguieron hacerlos huir.


  Los guanches saltaron de júbilo, bailaron y festejaron esta derrota de los invasores y cuenta la leyenda que Bencomo, gritó a su pueblo:

       “¡Miren esa gente que se detiene ante nuestro aspecto, por Echedey y por mi padre el gran Tinerfe , juro por sus huesos que se van a acordar de mí!”.


 Éste no será el primer y único enfrentamiento entre Imobac y Alonso; sin embargo Fernández de Lugo decide enviar parlamentarios que convencen a Bencomo, en principio, para que se retire a sus dominios de Tahoro (Orotava), pues se encontraba en tierras neutrales de su hermano Añaterve.  

      A Alonso de Lugo esta treta sólo le ha servido para reconocer el terreno y ganar horas pues ha comprendido que ha de prepararse para la guerra pues esos campesinos son más fieros de lo que él esperaba. Imobac tambien ha comprendido, con este primer encontronazo, que sus oponentes son más fuertes de lo que él también esperaba pues utilizan armaduras que protegen sus cuerpos y armas muy extrañas y poderosas que matan a distancia, como los arcos y ballestas y decide abandonar las tierras de Añaterve pero con una idea rondandole en la cabeza, la de acabar con el ejército invasor pero... ¿de qué forma? en número son menos que los guanches pero en fortaleza les superan.


Dia 5 de Mayo de 1494


 Levantando el Real de Santa Cruz

 Tras el encontronazo  con Imobac Bencomo a la altura de GraciaFernández de Lugo hizo levantar al día siguiente, 5 de Mayo, el campamento de Gracia y retrocede de nuevo al Real de Santa Cruz donde manda reforzar el atrincheramiento. También manda  talar los árboles que rodeaban el Real de Santa Cruz, a una distancia de tiro de arma de fuego. Nótese la vegetación tan grande que existía a nivel de costa y que actualmente ha desaparecido toda.

Añaterve, de Goymar

Aún después de lo mal que salió parado después del encontronazo con Imobac Bencomo, Fernández de Lugo continuó con su empeño de conquistar todo el norte de la isla pues sabía que contaba con el apoyo del mencey Añaterve y varios menceyes más, así que por el Sur estaba seguro de no correr peligro.


Desde el punto de vista estratégico la conquista de Aguere era de vital importancia para el avance en la conquista de toda la isla. Manteniendo el Real de Santa Cruz como base de operaciones y además posibilitaba una retirada estratégica en caso de una derrota, ya que contaba con la flota fondeada en la bahía.

En el Tagoror solían reunirse los ancianos y menceyes para tomar deciciones que afectaban a su pueblo. El Tagoror lo dirigía un Guañameñe sentado en la roca del centro.

 Bencomo, tal vez recordando las profecías del Chamán Guañameñe,  que le profetizó su muerte y que por ello Imobac le mandó a matar, deció convocar al Tagoror ("reunión" en español) a todos sus hermanos , los siguientes menceyes:

Acaymo (de Tacoronte),
Belicar (de Icod),
Romen (de Daute),
- Pelinor (de Adeche),
Adjoña (de Abona),
Tegueste (de Tegueste),
Beneharo (de Anaga),
Tegueste (de Tegueste),
- y Zebenzuí ( el principe de lo que actualmente se conoce como "Punta del Hidalgo").

Reunión de menceyes

  Acordaron pactar una unión de territorios para defender la zona norte de la isla contra los españoles. Solo faltó Añaterve (de Goymar) despreciando con ello la petición de Bencomo no asistió al Tagoror. De todos eran conocidas las rencillas y rivalidades que mantenía con su hermano mayor y para vengarse de él decidió unirse a la causa de los invasores.


Esto preocupó y disgustó profundamente a los demás hermanos, ya que según la tradición, en estas ocasiones se debían a la defensa de la tierra y cualquier tipo de disputa o guerra era olvidada en beneficio de la defensa de sus tribus y su tierra.

 En el Tagoror discutieron desde la mañana hasta altas horas de la noche.  Habian posturas encontradas y mientras que algunos hermanos querían la paz con los castellanos  otros hermanos consideraban esa paz como la pérdida de la libertad.




   La postura de "no negociación" con el invasor por parte de Imobac puso en su contra a una buena parte de sus hermanos, pues consideraban que las ambiciones de poder de Bencomo no tenían límite y que por ello sus menceyatos corrían peligro.



        El Tagoro se disolvió separándose los menceyes, enemistados y más recelosos unos de otros. Solo algunos pactaron mantener la fidelidad a Bencomo y decidieron plantear la guerra a los invasores castellanos. Las opiniones estaban tan divididas que hasta el hijo de Tegueste, el príncipe Zebenzuí, optó por apoyar las tesis de Imobac Bencomo en contra de su padre, demostrando con ello la división creada en el menceyato paterno.


    En aquel pacto histórico no pudieron integrar a los menceyatos del sur de Tenerife debido al público rechazo que sentían hacia su hermano mayor, Bencomo.

      Menceyatos que propugnaban la paz negociando con los castellanos:


 Dia 6 de Mayo de 1494


 El 6 de mayo de 1494 el mencey de GoymarAñaterve, por consejos del fraile Antón un jóven guanche tomado prisionero unos años antes en las costas de Adeche que fue cristianizado y utilizado como intérprete en la invasión, llegaba a un pacto de no agresión con Alonso de Lugo.

       Esa actitud de "sumisión ante el enemigo" aceleraría la esclavitud de todo su pueblo incluyendo la de ellos mismos dejando claro que Alonso Fernández de Lugo no mantenía sus promesas.