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"El principal fruto que se saca de Tenerife es el vino de malvasía; éste conducen todas las más de las naciones en el mundo, en especial las del Norte, y de éstas los ingleses, que sacan todos los años el vino de superior calidad; también se llevan la poca plata y frutos que vienen de Indias; y la orchilla, que es una yerba que se cría en aquellas piedras; sirve esta para las tinturas, en especial para la carmesí; todo esto se lo llevan a trueque de sus géneros, trayéndoles los peores y dándolos a un precio tan subido que, respecto del valor que tienen en Cádiz vale uno allá lo obtienen de los ingleses por tres.
El vino se lo pagan en tres plazos: el un tercio por semanas, el otro en ropas, que han de tomar de sus tiendas, y el otro a la vuelta de los navíos; esto lo consiguen con tener en aquella isla muchos dependientes a los que envían géneros, y, no comerciando otros que ellos, teniendo la posesión de los pocos reales que hay, obligan al pobre paisano que no posea moneda alguna que se someta y vaya, a cuenta de vinos, a pedir al mercader inglés para cultivar sus viñas; en fin; los isleños vienen a quedar, ya que no esclavos de los ingleses en lo personal, a lo menos en sus haciendas.
Por esto, como por los grandes intereses que el rey de Inglaterra tiene en estas islas, protege mucho el comercio de ellas, pues por cada pipa de vino que entra en Londres, paga al rey, de entrada, 12 libras, y hay años que se embarcan para allá de 8 a 10.000 pipas, y este soberano saca en sus derechos más que los propietarios de los vinos, junto con los derechos que pagan a nuestro rey, porque ordinariamente vale cada pipa de malvasía, a bordo de las embarcaciones, de 50 a 60 pesos."